Pasar al contenido principal

Entre alebrijes, catrinas y flores los estudiantes del Liceo N.º 1 de Toledo conmemoraron al maestro y periodista, desaparecido, Julio Castro

El 2 de noviembre de 2025 no fue un día más para el Liceo N.º 1 de Toledo; se percibía en toda la institución la evocación al recuerdo del maestro Julio Castro, no solo por portar su nombre como institución educativa, sino por haberle construido un altar para honrar su historia y la memoria colectiva.

En el marco del trabajo del espacio de Comunicación Visual y Diseño, los estudiantes de 2º EMS trabajaron sobre el diseño de un altar de muertos, basándose en la cultura mexicana. El objetivo del proyecto fue trabajar la memoria y la identidad a través del arte. Por esta razón, los estudiantes tuvieron que investigar en dos sentidos. En primer lugar, sobre la cultura mexicana en torno a la muerte; buscaron símbolos, identificaron diversas estructuras y objetos y reflexionaron sobre el sentido y el valor del día de los muertos. En segundo lugar, para llevar a cabo el altar, eligieron recordar y honrar a la figura de Julio Castro, en el marco del 80 aniversario de las Misiones Sociopedagógicas, impulsadas por él. 


El proyecto se tituló Una flor para Julio Castro; entre el colorido escenario se presentó una túnica, un montón de tizas, fotos, portadas del diario Marcha, un mapa conmemorando su lugar de nacimiento, vestimenta gauchesca, las conferencias recopiladas en el libro Cómo viven los de abajo. 


Además de que, en su armado, se pudieron encontrar un sinfín de flores de cempasúchil hechas con papel crepé y papel picado, también se pudo visualizar que los actores involucrados quisieron realizar un homenaje cargado de memoria colectiva, materializando objetos y palabras que han hecho de la vida del maestro y periodista, quien desaparecido por la dictadura, aún antes del encuentro de sus huesos, se consolidó como una vida trascendental para la identidad uruguaya. Asimismo, cabe destacar que haber elegido el altar de los muertos mexicanos, sigue consolidando el reconocimiento internacional de Julio Castro, quien siempre se comprometió con la educación nacional y latinoamericana, en general.

 Específicamente se recuerda su participación en la comisión que redactó el informe final en el Congreso Nacional de la Escuela Rural Mexicana, en el año 1948. Recordar a Julio Castro es reivindicar una lucha histórica por un Uruguay con una educación que se erige sobre el pilar de la equidad y por el valor de la libertad de expresión, como valor trascendental de la ciudadanía. 


De tal magnitud ha sido la puesta en escena de los estudiantes protagonistas, que la Embajada de México los invitó a formar parte de la actividad La calle de los altares, llevada a cabo por la Embajada, el MAPI y el Museo Histórico Nacional. Desde el 31 de octubre al 7 de noviembre, se invitó a la ciudadanía a celebrar el homenaje a distintas personalidades de las culturas uruguaya y mexicana. Se conmemoró a Thomas Lewy, Mariano Arana, Matilde Pacheco y Rosario Castellanos. Los estudiantes del Liceo N.º 1 de Toledo fueron citados el 30 de octubre a armar el altar en la Embajada  y sus productos también fueron utilizados para los otros altares. 


Andrés Ruiz, jefe de Cancillería de la Embajada de México, expresó una carta de agradecimiento al cuerpo docente y a los estudiantes, manifestando que fue una “participación valiosa” y “clave en la producción de alebrijes y catrinas” para los altares elaborados. 


Los estudiantes vivenciaron la experiencia con gran expectativa y alegría; al finalizar la actividad, el docente les solicitó que escribieran lo que les había dejado la experiencia. Así lo pusieron en palabras: “Este año hicimos un proyecto llamado Día de los Muertos. En este proyecto nos desafiamos como alumnos, en mi caso, aprendí lo que es la paciencia, a saber esperar y a descubrir que puedo hacer más que dibujar: aprendí a defenderme ante una maqueta. Además aprendí sobre una cultura que es ajena a la mía, porque en este país se celebra el Día de los Muertos, pero en México es otro nivel: los colores, las comidas, la distinta forma de celebrar y, sobre todo, el significado tan profundo que tiene.” Otro estudiante añadió: “Este proyecto me ayudó a entender mejor el significado del Día de los Muertos y cómo el arte puede expresar vida, memoria y transformación.”

 

Docentes y representantes de la Embajada de México.
Estudiantes con el altar de la Embajada.
Altar realizado en la Embajada de México.
Altar de Julio Castro.