Hablar de inclusión no solo se relaciona con el hecho de asumir la existencia diversa de la humanidad, sino que exige la revisión de las estrategias y recursos a tener en cuenta para garantizar el derecho fundamental e inherente a la educación. Esta visión se mantiene en cada rincón del espacio del Centro de Recursos para estudiantes con discapacidad visual (CeR), ubicado en el tercer piso del Liceo N.º 17 en Montevideo. Allí nos encontramos con Beatriz Santiago para realizar una entrevista, con el fin de rememorar el taller que se llevó a cabo en el Centro sobre las máquinas Perkins.
Beatriz Santiago es la Coordinadora del CeR, quien siendo profesora de Química de formación, ha dedicado su tiempo a formarse en posgrados en relación a la Educación Inclusiva, con el fin de alimentar su práctica docente y ser una persona de servicio ante una necesidad colectiva, como lo es la atención a aquellas personas que presentan baja visión y ceguera. En la entrevista desarrollada ella se hizo eco de la necesidad de atender las necesidades materiales para poder brindar los mejores recursos educativos, como lo son las máquinas Perkins.
En el mismo escritorio que realizamos la entrevista, ella tuvo el gesto de presentarnos una máquina Perkins, desde su uso hasta su funcionamiento interno. En esa simple situación pude comprender el desquiciante sentimiento de dos mundos: el de Beatriz, como representante de la comunidad del CeR, y el mío, como ciudadano ajeno a esa necesidad.
La máquina Perkins es la principal herramienta para la escritura en el sistema Braille; desde su creación, en 1951, hasta nuestros días, ha sido la tecnología más efectiva para los usuarios. Su estructura está diseñada para un uso fácil y ameno al tacto, con la presencia de seis teclas que permiten la combinación de puntos necesaria para elaborar el universo de signos presentes en el sistema Braille. El CeR cuenta con la herramienta y se hace cargo del proceso de alfabetización tanto del sistema Braille, como del sistema digital. Además, anualmente, se propone formar a los docentes en esa misma alfabetización, con el fin de acercarse a los estudiantes con discapacidad visual. Se realizan, en diferentes etapas del año, cursos del sistema Braille y de las herramientas digitales.
En el 2025 se logró retomar, a través del cuarto convenio firmado con FOAL (Fundación ONCE para América Latina), el espacio de formación. A principios de noviembre se realizaron jornadas a cargo del capacitador argentino Pablo Vázquez, contratado por FOAL. Más de 10 personas se acercaron a vivenciar el aprendizaje, durante tres jornadas: vieron las partes de la máquina, conocieron el sistema Braille, intercambiaron sobre el mundo que habitamos desde una perspectiva, poniendo el eje de análisis fuera de la construcción de la normalidad y sí en la diversidad, en la diferencia. Al finalizar la formación, los convocados quedaron capacitados para poder resolver el cuidado de las máquinas de manera preventiva y resolutiva al momento de que se presente un problema menor. Esta certificación facilitará situaciones a estudiantes que se quedan sin la herramienta en momentos importantes del año.
Se calcula que en Uruguay hay más de un centenar de personas con esta discapacidad y el porcentaje de disponibilidad de la herramienta cubre menos del 50%, según los datos ofrecidos por la Coordinadora del CeR. El número de máquinas que se cuenta actualmente es más de 50; si bien es un número importante, no llega a cubrir la totalidad.
Las máquinas se utilizan en el Centro de Recursos y también se dan en préstamo a diversos centros educativos que requieren su uso. Desde el CeR se cree necesario el acercamiento de personas interesadas en el servicio a la comunidad dado que en la actualidad hay muchas máquinas que se encuentran en desuso por falta de piezas y/o mantenimiento. A lo largo de los años, se han hecho distintos convenios con particulares y con la Escuela de Construcciones mecánicas para poder generar dispositivos de apoyo, con el fin de enfrentar la situación. Hasta la puesta en práctica del taller, solo un funcionario de UTU contaba con la sabiduría para arreglarlas; se está a la espera de poder avanzar en convenios con UTU para que se puedan generar las piezas de las máquinas como repuestos.
El año próximo se dará continuidad a la formación de personas que fortalezcan el sistema de servicio, dado que democratizar el acceso a esta herramienta es fortalecer el crecimiento de una ciudadanía digna en el usufructo de derechos inalienables como lo es la alfabetización.