Durante el mes de enero, los liceos de La Barra, en Maldonado, y de San Luis, en Canelones, desarrollan una propuesta educativa pensada especialmente para el verano. A lo largo de tres semanas, los centros se transforman en espacios de encuentro donde se promueven actividades recreativas, deportivas y talleres de interés para adolescentes y jóvenes.
La subdirectora de Educación Secundaria, Sandra Peña, valoró que en estas instancias los estudiantes tienen la oportunidad de divertirse, compartir con sus compañeros y extender la noción del aula más allá de los salones. Todo esto en un contexto cuidado, ya que todas las actividades que se realizan cuentan con adultos responsables a cargo.
Según señaló la directora del Liceo de San Luis, Mónica Maurente, tanto las familias como los estudiantes consideraron la iniciativa “súper interesante”. Sin embargo, al tratarse de un proyecto reciente, aún es necesario incentivar la participación, ya que muchos estudiantes asocian al liceo únicamente con las materias y las evaluaciones, y no como un espacio de formación integral. "Ya decirles que no tienen que traer mochila cambia las cosas".
Por su parte Ángel Álvarez, director del Liceo de la Barra, vive con entusiasmo la propuesta: “para mí es muy positivo que existan propuestas que los chiquilines le puedan sacar mucho jugo y también es un apoyo a las familias, porque es una zona donde la demanda laboral es muy intensa en estos meses. Hay padres que trabajan en tres lugares en temporada, entonces es una tranquilidad saber que el hijo o la hija no están en la casa con el celular, o mirando una serie, sino que están haciendo algo productivo, que están haciendo ejercicio, que están socializando.”
El objetivo principal es acompañar y cuidar las trayectorias educativas. Para ello, se busca fomentar el aprendizaje activo, potenciar habilidades y reducir el tiempo frente a las pantallas, promoviendo el movimiento, el juego y el encuentro. Mientras compartían el almuerzo, Emily Techera, de 14 años, contó: “Vine porque en mi casa no hacía nada y quería moverme. Me están dando la oportunidad de ejercitarme y de jugar”. Ezequiel, que fue alumno de la escuela de la Barra y este año ingresa al liceo, el Verano Educativo hace más fácil el pasaje: "Yo nunca fui al liceo y ahora estoy conociendo".
La propuesta apunta a fortalecer el vínculo entre la escuela y el liceo mediante actividades interinstitucionales, favoreciendo la continuidad educativa. En ese proceso, los estudiantes construyen lazos entre pares y con los docentes, y comienzan a apropiarse del espacio liceal de cara al próximo año lectivo.